Enfermedad crónica

Diabetes: cómo entenderla y tips para afrontarla desde la parte psicológica

Imagina que de repente te entregan la responsabilidad de gestionar tu propio páncreas de forma manual, sin un libro de instrucciones 100% exacto y con consecuencias negativas si te equivocas. Así se siente despertar con diabetes.

La diabetes es una enfermedad crónica en la que el cuerpo pierde su capacidad natural de regular automáticamente los niveles de glucosa. Esto hace que la persona tenga que hacer el trabajo del páncreas, controlando constantemente la gestión de su glucosa.

¿Qué significa? La persona con diabetes debe analizar y calcular datos en acciones tan naturales como comer, hacer deporte o dormir. Y el mayor reto está en sobrellevar la carga mental que supone.

Preocupaciones frecuentes en personas con diabetes

En las personas con diabetes que acompaño en terapia suelen estar presentes ciertas preocupaciones comunes:

Miedo a la hipoglucemia y sus consecuencias: a desorientarse, a perder el conocimiento en público, a que los niveles de glucosa caigan mientras duermen… Esto puede llevar a desarrollar una hipervigilancia y también, paradójicamente, a mantener los niveles de azúcar más altos de lo recomendado —lo que se llama hiperglucemia defensiva— para tener una sensación de "seguridad".

Burnout diabético: a diferencia de otras enfermedades, la diabetes no permite tomarte un descanso. Es una atención diaria y constante que puede generar niveles de estrés muy altos, ya que hay días en los que, aún teniendo en cuenta los parámetros, los carbohidratos, etc., el sensor muestra que algo no va bien.

¿Para qué me esfuerzo si no tengo control? El cansancio mental y emocional o el desánimo es habitual. Por ello, es especialmente importante poder trabajar el autocuidado y una vida en coherencia con las necesidades emocionales.

La culpa: culpa por haber comido algo, culpa por no haber estado pendiente del sensor, culpa por no "pincharme" cuando debía… La diabetes es una enfermedad compleja y conlleva varias responsabilidades, pero es importante trabajar en intentar vivir la enfermedad sin exigencia y perfección, sin quedar estancado en una culpa constante por no poder llegar a todo.

Gestión del ocio: la diabetes condiciona de alguna manera el día a día. Encontrar una balanza entre las demandas que implica y el disfrute del ocio y el deporte es un punto importante. Trabajar en elegir qué actividades conectan contigo, con lo que te gusta, con tu bienestar pero, a la vez, adaptarlas a tus necesidades físicas.

Gestión de las relaciones con los demás: hablar de la enfermedad con amigos, tu pareja o tu familia puede ser complicado si no entienden lo que conlleva. De cierta forma, sobre todo con las personas con las que se convive, es relevante poder explicar qué implica la enfermedad en lo cotidiano para que puedan entenderlo, y también explicar cómo te ayuda a ti que se gestione: si te gusta que pregunten o estén pendientes por si a ti se te olvida algo, si prefieres que no hagan comentarios en referencia a la comida, la glucosa o la insulina.

Es importante poder expresar cuando alguien genera más presión y ansiedad que ayuda. Esto tiene que ver con la capacidad de poner límites, que es esencial en cualquier caso, pero todavía más si cabe cuando se tiene una enfermedad que condiciona tu vida. Nadie mejor que tú se conoce y sabe qué necesita respecto a la enfermedad. Por eso, no tengas miedo de poner los límites que necesites y de pedir lo necesario para tu bienestar.

Lo que deberían entender las personas cercanas

Las personas allegadas a alguien con diabetes que quieran ayudar es importante que tengan en cuenta detalles como que:

  • Un sensor en el brazo no es solo un facilitador de la medición, sino que también es un recordatorio constante de que su cuerpo es "diferente" al resto, y que con determinadas prendas de ropa todo el mundo puede ver un sello de "diabética/o".
  • Una dieta específica no es llevar una dieta saludable como podría llevar una persona sin diabetes, sino que es una dieta restrictiva con ciertos alimentos que genera frustración a la hora de comer.
  • Un buen nivel de HbA1c es una noticia estupenda, pero también es el resultado de un esfuerzo invisible y agotador.

Todos estos aspectos afectan al estado emocional de una persona con diabetes y entenderlo ayuda a quitar presión y culpa. Acompañar sin juzgar es imprescindible. Respetar las decisiones que cada uno tome respecto a la diabetes, también.

¿Cómo gestionar mental y emocionalmente la diabetes?

El objetivo no es la perfección, sino la flexibilidad en la manera de entender la vida. Algunos tips que pueden ayudarte son:

  • Sepárate de la condición. En lugar de decir "he salido mal", intenta hablarte desde cómo está tu cuerpo: "hoy la resistencia es mayor por…, necesito hacer un ajuste". No eres tus mediciones, eres una persona que tiene que medir parámetros y son eso, parámetros que gestionar.
  • Practica la compasión hacia ti. Acepta que habrá días de caos glucémico a pesar de hacer todo bien. ¿Le dirías a tu amiga con diabetes las frases dañinas que te dices a ti cuando tienes hiperglucemia? Si la respuesta es no, quizás hay que trabajar en cambiar tu diálogo interno.
  • Atención al día: haz un "solo por hoy…". Enfócate solo en las tareas y actividades de hoy: la siguiente medición, caminar un rato, la cena de esta noche… así cada día. Sin pensar en la semana entera.
  • Crea una respuesta comodín para los demás. Gran parte del desgaste mental es lidiar con los comentarios ajenos. Por ejemplo: "Agradezco tu preocupación, pero yo me encargo de mi gestión. Si necesito ayuda, te lo diré."
  • Busca apoyo entre iguales. La diabetes es una enfermedad bastante solitaria. La sensación de ser el único que se pincha en la mesa es frecuente. Hablar con alguien que sabe lo que es y que también falla en cálculos reduce la carga emocional y el estrés.
  • Crea tu Kit de Emergencia emocional: una lista de victorias no glucémicas ("hoy no me juzgué por el pico de glucosa", "hoy salí a caminar aunque no quería", "hoy puse un límite a alguien que me agobia con el tema"…), un contacto de seguridad al que llamar para desahogarte, y una actividad de desconexión sin relación con la salud: leer, escuchar un podcast, ir al cine, darte un baño…
  • Practica alguna técnica de relajación. Adquirir herramientas de calma para los momentos tensos puede ayudarte mucho: cuando pita el sensor, cuando hay un pico de hiperglucemia, cuando sientes estrés por la presión de la enfermedad, al final del día para conciliar mejor el sueño… De esto hablaré en el próximo artículo con más detalle.

Gestionar la diabetes es una maratón, no un sprint. La salud mental no debe ser un "añadido" al tratamiento, sino el motor que permite que el tratamiento físico sea sostenible a largo plazo.

Deja de pelear con la realidad y usa tu energía para cuidarte desde la amabilidad y el cariño a ti.

Te acompaño en terapia si sientes que necesitas ayuda para gestionar emocional y mentalmente el diagnóstico o las consecuencias de la diabetes en tu vida.

Un abrazo,
Olaia Fernández.

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